El Abadie

Dentro de muy pocas horas iniciaré un esperado y ansiado viaje. Por fin vuelvo a mi pueblo. Será sólo para el fin de semana, pero no voy desde agosto… y ya hay morriña.

Aunque no será un ‘finde’ cualquiera, porque ya nada será como antes. El sábado 27 de septiembre fue un día negro, esos de tachar en el calendario y esperar a que no se vuelvan a repetir. Hace unas semanas que me enteré de que en esa fecha, tras casi 30 años de actividad, cerró el Abadie, unos de los mejores pubs de Fabero.

Recibí la noticia por email. Su dueño, Amable, nos comunicaba a todos los que éramos o habíamos sido clientes, y estamos en el éxilio, que el proyecto había llegado a su fin.

La verdad es que no me podía creer lo que estaba leyendo (a pesar de que el asunto del correo era bastante descriptivo de lo que te ibas a encontrar dentro). Puede parecer una tontería o incluso, para el que no entienda de lo que escribo, una frivolidad. Pero que le voy a hacer, a mí me dio una pena terrible, hasta el punto de llegar a emocionarme y todo.

El Abadie Pub no es (era) un garito cualquiera, es algo más. Un lugar que hace que no pase el tiempo y que te sientas como en casa. Amable y Fina son muy hospitalarios y han sido capaces de crear un gran ambiente lleno de un buen rollo generalizado muy difícil de conseguir. El Abadie era cómo tu propia casa y en ella todos formábamos parte de una gran familia.

Y su música también era de lo mejor. Una gran selección de diversos estilos, dirigidos, en ocasiones, a una minoría (pero selecta y con buen gusto, desde mi punto de vista). Pop, indie, rock, trip hop, electrónica…Desde grandes clásicos de los 70 a los últimas novedades más alternativas… Ya quisiera Madrid tener un garito así.

Es una putada, la verdad… pero como todo lo bueno… se acaba. Y por lo menos nos queda el consuelo del recuerdo.

Todavía me acuerdo el primer día que entré en él. Eran las fiestas patronales de Fabero, hace ya ni se sabe. Estaba con mi buen amigo Alfonso… Creo que era la primera vez que íbamos de fiesta a esta localidad. Yo tenía conocidos que me habían hablado muy bien del pub, así que preguntamos donde estaba y allí nos dirigimos. Cuando entramos flipamos. Lo primero que vimos fue un corcho con noticias, recortes de prensa y curiosidades varias. Muy molón, la verdad. Al traspasar la puerta, una atmósfera desconocida hasta entonces y un ambiente inmejorable. Y buena música… No tardamos en repetir…

Posteriormente me aficioné a ir a Fabero, puede que por culpa del Abadie. Allí hice un montón de amigos y hasta me eché novia. Por lo tanto me convertí en un habitual… Allí pasé muy buenos momentos. La palabra que definiría mi estancia allí sería felicidad… y eso que es complicado dar un buen significado de este término.
 
Realmente me hubiese gustado estar en la despedida, pero bueno, casi mejor recordarlo sin tristeza. Mejor tener en la cabeza buenos recuerdos que la imagen del cierre.

Por todo esto, quiero hacer mi pequeño homenaje al Abadie de la única forma que se, escribiendo. No sin darle las gracias a Amable y a Fina (y a todo aquel con el que haya coincidido por allí). Les deseo todo lo mejor y que tengan un feliz descanso (porque aunque ahora les resultará extraño y duro, al final siempre es una liberación no tener que trabajar un fin de semana por la noche. Y a los amigos siempre se les puede ver en otras ocasiones).

Gracias al Abadie por enseñarnos que “La Música es la poesía del sonido”.

Me gustaría cerrar este post citando (léase plagiando) al propio Amable, que parafraseando al grupo “It’s a beautiful day”, decía: “Para aquellos que aman, el tiempo es eternidad”.

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