Juan Alves (La Mina)

Tras la primera entrevista a un minero, José Luís Brey, hoy le toca el turno a otro trabajador de Fabero. En esta ocasión el encargado de acercarnos a “La Mina” es Juan Alves Luis, minero prejubilado que a sus 46 años reside actualmente en Lillo del Bierzo. Su última categoría profesional fue la de picador, en Minas de Sorbeda.

PREGUNTA: ¿En que año comenzaste a trabajar en la mina y dónde? ¿Qué edad tenías? ¿Estás en activo, prejubilado o jubilado? ¿Cuándo té prejubilaste? ¿Cuántos años has trabajado?

RESPUESTA: Empecé a trabajar con 24 años en la mina Goya, una empresa que entonces contaba con 24 trabajadores, donde las condiciones de trabajo y de seguridad no eran muy buenas.

Ahora mismo me encuentro prejubilado desde hace tres años. En total, estuve trabajando durante 20 años en distintas empresas.

P: ¿Podrías resumir brevemente tu trayectoria profesional? ¿Para cuantas empresas has trabajado y en que periodos de tiempo? ¿En que puestos de trabajo / categorías?

R: Tenía 16 años cuando comencé a trabajar en la construcción, en ella estuve durante 6 meses. Posteriormente trabajé en una piscifactoría durante 7 años,  volví a la construcción otros 2 años y luego ya me incorporé a la mina.

Trabajé en Mina Goya, en el Maurin, en Minas de Fontoria y en Santa Leocadia, que fueron absorbidas por Unión Minera del Norte.

Las  categorías que tuve fueron de Ayudante Minero y Picador.

P: ¿Por qué decidiste hacerte minero?

R: El trabajo de la construcción se acabó y no me quedó más remedio que entrar en la mina. Por aquel entonces estaba casado y con dos hijos. Necesitaba un sueldo.

P: ¿Recuerdas qué pensaste / sentiste la primera vez que atravesaste una bocamina?

R: Tengo un mal recuerdo de aquel momento. Todo el mundo hablaba de la mina con mucha naturalidad. Yo había nacido al lado de una mina, pero la primera vez que entras, impone mucho. Sólo pensaba en la hora de salir a la luz del día.

P: Me atrevería a afirmar que dentro de la mina se viven situaciones muy difíciles de explicar y casi incomprensibles en el exterior. ¿Estás de acuerdo? ¿Te atreverías a expresar brevemente que se siente allí dentro?

R: Es cierto, la convivencia dentro de la mina es muy dura, tus compañeros son muy importantes, tu vida depende de  ellos y la de ellos de ti. El trabajo debe ir muy bien hecho para evitar que haya accidentes tanto para ti como para ellos. Hay una unión muy fuerte y los accidentes que se viven dentro marcan el carácter de todos.

P: ¿Por qué un minero no suele hablar en la calle de lo que le pasa dentro del tajo?

R: La verdad es que entre nosotros es un tema común y siempre se habla de ello. Lo difícil es contárselo a gente que desconoce este trabajo.

P: ¿Qué es para ti una mina? Dime 3 adjetivos que la definan.

R: Muy oscura, húmeda y peligrosa

P: Y ahora, otros tres que califiquen vuestro trabajo.

R: Es un trabajo penoso, que te enferma  y nada estimulante.

P: ¿Cómo explicarías, también brevemente, un día de trabajo en la piel de un minero?

R: Te levantas temprano sin mucho ánimo, desayunas y llegas a los vestuarios. Allí, descuelgas la ropa, que aunque seca o medio seca está llena de carbonilla, por lo que es difícil poder ponérsela. Para ello hay que pisarla y sacudirla fuera.

Una vez cambiado, coges las herramientas que te corresponden (calorines para engrasar y empaquetadura para el martillo, etc.). Y cuando llega la hora, bajamos al tajo. La jornada transcurrirá / transcurriría durante 7 horas picando, posteando y limpiando el tajo. Acabada la jornada, vuelves a los vestuarios, cuelgas la ropa para que seque y te duchas.

P: ¿Qué supone despertarse para ir a trabajar y dejar a la mujer y a los hijos en casa? ¿Cómo se vive esto en el día a día?

R: Cuando empiezas, todo es más difícil. Pero con los años acabas viendo tu trabajo como cualquier otro, aunque existe un riesgo real, ya no piensas en él.

P: Supongo que habrás presenciado alguna vez algún accidente de un compañero. ¿Podrías comentarlo?

R: Durante mi trabajo en la mina, por desgracia, he presenciado varios accidentes, alguno de ellos con resultado de muerte para mi compañero en aquellos momentos. El que más me afectó fue el de mi mejor amigo, que estaba picando en un tajo por encima del mío. Le cayó un costero de más de tres mil kilos que lo dejó absolutamente sepultado. Tuvimos que romper el costero con martillos para poder llegar hasta él. Aquello duró una interminable hora. La desesperación por no poder salvarlo es una sensación que nunca puedes olvidar.

P: ¿Y tú has sufrido en carne propia alguno o tenido algún incidente?

R: Sufrí varios accidentes, pero el más grave fue un costero de más de mil kilos que me arrastró unos diez metros debajo de él, rompiéndome la cadera por varios sitios. Incluso me desplazó la quinta lumbar, dejándome durante mes y medio en silla de ruedas.

P: ¿Se te pasó alguna vez por la cabeza “pedir la cuenta” y cambiar el trabajo por otro más seguro?

R: Muchas veces, pero por aquel entonces no había donde trabajar y al final acabas aceptando que tu vida es esa.

P: ¿Tienes alguna otra anécdota que te gustaría compartir?

R: Una vez, al poco de empezar, me mandaron meter una mula dentro de la mina. Y cuando llegué al final de la galería la dejé allí suelta como siempre. Pero aquel día se soltó un mangón de aire que la golpeó y estuve toda la jornada corriendo detrás de ella por el monte, ya que había escapado para fuera de la mina.

P: ¿Qué sentiste cuando te prejubilaste? ¿Alguna vez tuviste “mono” de volver a la mina?

R: Me sentí absolutamente liberado y como si me hubiesen quitado 20 de encima. Y nunca he sentido la menor necesidad de volver a entrar y hasta ahora nunca la he echado de menos en mi vida diaria.

P: ¿Has vuelto a entrar a una mina tras tú prejubilación? ¿Volverías a entrar alguna vez más?

R: No, y, como decía anteriormente, no volveré a entrar.

P: ¿Cuál crees que es el estado de la minería del carbón en la actualidad? ¿Y cómo será su futuro?

R: La minería actualmente está atravesando otro de sus muchos malos momentos. Mientras estuve en ella, era raro el año que no había conflictos por uno u otro motivo y ya cuando mi padre trabajaba, también los había. Es incomprensible que una actividad tan necesaria en el mundo económico siempre haya estado rodeada de conflictos. Y el futuro no lo veo mucho mejor. Aunque realmente, no sé cuál será su futuro, porque éste siempre está sujeto a los cambios económicos que se producen en las grandes potencias mundiales.

P: ¿Sí volvieses a nacer, volverías a ser minero?

R: Sí pudiese evitarlo, desde luego que no volvería a serlo nunca. Pero eso no quita que me sienta orgulloso de haber sido MINERO.

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Ver otros mineros, en La Mina.

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4 Comentarios
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R.Chao
12 de diciembre de 2009 11:33

Qué dura la vida del minero. Mi abuelo lo fue en Laciana, y gracias a este testimonio me puedo hacer una idea de lo que vivió allá dentro, porque murió cuando yo era un niño. Gracias.

Abelardo
Abelardo
14 de diciembre de 2009 01:46

¡Hombre Juan;tú por aquí,compañero!.
¡Qué tiempos por el Maurín y Grupo Sorbeda;¿eh?
Ahora te toca disfrutar de la vida;asique,aprovecha,que son tres o cuatro dias…

Kiko
14 de diciembre de 2009 19:46

Por descontado que haber trabajado en la mina durante tantos años y ahora poder disfrutar joven de una prejubilación, es para pensar que realmente es un trabajo muy duro y que no todo el mundo lo puede explicar, asi que ahora toca disfrutar yvivir.

trackback
30 de diciembre de 2015 01:35

[…] nació la sección denominada “La Mina” -protagonizada por –José Luís Brey, Juan Alves, Abelardo Vega Terrón y Ángel Simón Rubial-, que hoy cumple un año. Hoy comienza el segundo, […]