Abelardo Vega Terrón (La Mina)

Hoy en “La Mina” le toca el turno a Abelardo Vega Terrón, natural y residente en Lillo del Bierzo, en el municipio de Fabero –El Bierzo- (León).

A sus 58 años, vive jubilado, tras 26 en activo y algo más de 9 sin entrar al tajo. Su última categoría profesional fue “Estemplero”, en UMINSA.

PREGUNTA: ¿En que año comenzaste a trabajar en la mina y dónde? ¿Qué edad tenías? ¿Estás en activo, prejubilado o jubilado? ¿Cuántos años has trabajado?

RESPUESTA: Comencé en 1966 en el exterior. En el lavadero del Grupo Alicia de Combustibles de Fabero, con categoría de Pinche. Tenía 15 años recién cumplidos. Actualmente estoy jubilado tras ocho años de prejubilación. Me prejubilé el día 6 junio del año 2000. He trabajado en la mina cerca de 26 años.

P: ¿Podrías resumir brevemente tu trayectoria profesional? ¿Para cuantas empresas has trabajado y en que periodos de tiempo? ¿En que puestos de trabajo / categorías?

R: Empecé en el exterior donde permanecí unos años hasta que me marché para Suiza con 19 años. Desde mi regreso, para hacer el servicio militar obligatorio, entré en Antracitas de Gaiztarro, en el Grupo Jarrinas, a primeros de 1973, con categoría de ayudante minero, hasta que me incorporé a filas. Acabada “la mili”, volví a la misma explotación donde estuve hasta 1978, de donde me fui con la categoría de estemplero. Tras unos pocos años fuera de la mina y del Bierzo, regreso en 1983 y entro a trabajar en Minas y Energía, donde estuve como picador y delegado minero de seguridad hasta que unas dolencias me obligan a dejar la mina y pasar a la invalidez. Recuperado de las dolencias vuelvo a la mina, pero ésta vez en una subcontrata de la MSP en Carrasconte (Villaseca de Laciana), desde donde paso a otra subcontrata de Minera de Fontoria, aquí en Fabero. Nada menos que en el Grupo Rio de la ex Cofasa. Posteriormente paso a la empresa titular, propiedad de Ramiro Méndez, en el Grupo Maurín, donde estuve hasta que toda la empresa pasó a pertenecer a UMINSA y nos trasladaron al Grupo Sorbeda, donde trabajé hasta mi prejubilación. Mi vida de minero transcurre, prácticamente, entre las categorías profesionales de Estemplero y Picador.

P: ¿Por qué decidiste hacerte minero?

R: Cuando se nace en un seno familiar donde tu padre, tu madre y tus hermanos eran mineros, naciendo y viviendo en una Cuenca Minera como la de Fabero, es fácil empezar la “carrera de minero”. Intenté alejarme de ella, pero al final pudo más la mina que yo. Y muy contento y orgulloso estoy de haber sido minero.

P: ¿Recuerdas qué pensaste / sentiste la primera vez que atravesaste una bocamina?

R: La primera vez que entré a la mina, fue con un topógrafo por las galerías. Cuando entré, supongo que como la gran mayoría. Todo resultaba extraño y me atrevería a decir que me sentía incómodo y atento a cualquier ruido o movimiento extraño. Sobre todo, mirar continuamente para el techo y pegarme unos buenos tropezones por el suelo por no mirar donde ponía los pies. Lo que me sorprendió muchísimo, fue cuando entré a la Rampla y vi el pancer y los estemples colocados, y la forma y postura que había que adoptar para trabajar.

P: Me atrevería a afirmar que dentro de la mina se viven situaciones muy difíciles de explicar y casi incomprensibles en el exterior. ¿Estás de acuerdo? ¿Te atreverías a expresar brevemente que se siente allí dentro?

R: La verdad es que sí, que se viven situaciones muy difíciles de explicar. Sobre todo, si no se conoce la realidad del trabajo de la mina. Una vez que pasan los dos primeros días en los que te familiarizas con el trabajo, los compañeros y el lugar, ya no piensas en nada más que en hacer tu trabajo todo lo mejor posible.

P: ¿Por qué un minero no suele hablar en la calle de lo que le pasa dentro del tajo?

R: Si se habla, pero entre compañeros y circunstancialmente. No olvidar que el minero es muy reacio a hablar de sus penurias para no preocupar a su familia. Ahora que estoy fuera de la mina y nos juntamos a charlar entre ex-compañeros, aún salen a relucir aquellas batallitas que se tenían en éste o aquel tajo.

P: ¿Qué es para ti una mina? Dime 3 adjetivos que la definan.

R: Un lugar oscuro, enfermizo y solitario.

P: Y ahora, otros tres que califiquen vuestro trabajo.

R: Duro, sucio y peligroso.

P: ¿Cómo explicarías, también brevemente, un día de trabajo en la piel de un minero?

R: Tan pronto coges la lámpara, empiezas por coger alguna herramienta que hayas sacado el día anterior a reparar, tal como las punterolas o mangueras del viento o martillos picadores para que estén en perfecto estado de funcionamiento. Son muy famosos entre los picadores y barrenistas los  “calorines” (bolsita de aceite para engrasar los martillos picadores y de barrenar), porque todos los días coges unos pocos y los metes en un bolsillo. Ya en el tajo, le pasas revisión a todo para tenerlo controlado. Pones tu herramienta a punto y procuras empezar tu trabajo lo antes posible, por si algún momento se hiciera más duro de lo habitual.

P: ¿Qué supone despertarse para ir a trabajar y dejar a la mujer y a los hijos en casa? ¿Cómo se vive esto en el día a día?

R: Por las ganas no iría a trabajar, pero es como todo en la vida. Hay que ganarse el jornal. Eso lo primero. Cuando acabas la jornada y sales de la mina, lo haces contento.

P: Supongo que habrás presenciado alguna vez algún accidente de un compañero. ¿Podrías comentarlo?

R: Por desgracia, la mina se cobra muchas víctimas. En Minas y Energía, perdí a dos compañeros. Un picador y un barrenista. Participé en el rescate del picador, el cual, quedó sepultado entre costeros. Me dejó marcado ver el estado de su cuerpo. El barrenista estaba en otro relevo.

P: ¿Y tú has sufrido en carne propia alguno o tenido algún incidente?

R: Los mineros de arranque, principalmente somos muy propensos a tener accidentes de diferente naturaleza. Personalmente, alguno tuve, pero nada importante. Alguna rotura de algún hueso. Considero que el más relevante que tuve, a mi juicio, fue el 19 de septiembre de 1996 al deflagrar una bolsa de Grisú, cuando nos disponíamos a comenzar la jornada en una subcontrata  que Minera de Fontoria tenía en el Grupo Rio, ex Combustibles de Fabero. Aquella fue una mala experiencia y debo estar contento porque nadie salió muy perjudicado.

P: ¿Se te pasó alguna vez por la cabeza “pedir la cuenta” y cambiar el trabajo por otro más seguro?

R: Siempre me sentí minero y ya conocía otros trabajos.

P: ¿Tienes alguna otra anécdota que te gustaría compartir?

R: Alguna hay. Por ejemplo, estábamos en una rampla donde había que dinamitar el carbón, para que los picadores pudiéramos picarlo. Iba tan duro, que si la dinamita no “trabajaba” bien, entonces lo tenías crudo. ¡Como iría de duro, que tuvimos que ponernos de baja laboral todos los picadores, por el tremendo esfuerzo que realizamos! Como se dice… nos quedamos en los huesos.

Otra buena es que en un tajo mecanizado con cepillo estábamos trece posteadores en la rampla, repartidos cada uno en un tajo. El tajo daba mucha agua y teníamos que poner diferentes posturas para postear, el agua caía del techo y nos entraba por los oídos y ¡hay que ver lo que fastidiaba! Por eso decidimos todos dejarnos el pelo largo y barba para que las gotas no cayeran directamente en el oído. Personalmente, y desde entonces, llevo barba.

P: ¿Qué sentiste cuando te prejubilaste? ¿Alguna vez tuviste “mono” de volver a la mina?

R: Sentí que me quitaba un gran peso de encima y que a partir de aquel momento empezaba otra vida un poco más humana. Nunca tuve mono de volver a la mina como obligación.

P: ¿Has vuelto a entrar a una mina tras tú prejubilación? ¿Volverías a entrar alguna vez más?

R: Nunca volví a entrar en ninguna mina, pero me gustaría hacerlo, aunque de visita. Yo no reniego de mi pasado minero.

P: ¿Cuál crees que es el estado de la minería del carbón en la actualidad? ¿Y cómo será su futuro?

R: Debido a los tiempos que corren, la minería perdió mucho poder y mucha demanda. Los mineros trabajan en unas condiciones muy diferentes porque tampoco tienen el apoyo deseado de la política energética. Las energías actuales se mueven en otras direcciones. El minero actual no ve futuro en su actividad y eso no es nada bueno para él ni para el sector.

P: ¿Sí volvieses a nacer, volverías a ser minero?

R: No me lo planteo, pero si en esta vida no me fue mal, supongo que si volviera a nacer, no tendría motivos para cambiar.

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Ver otros mineros, en La Mina.

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